La vocación es alegría

1 de octubre, 2011. Por: Miguel Amador Domínguez

Durango, Méx.- Al hacer memoria de cómo surgió mi vocación les empiezo a contar que era un niño pequeño, tendría unos cinco años cuando recuerdo que mi mamá nos llevaba a misa y mi hermano menor decía que quería ser sacerdote y a mí me preguntaban si quería ser padre y decía que no. Pasó el tiempo y en mi familia siempre participábamos en misa, cada año por el mes de Octubre nos llevaban a pasear a San Juan de los Lagos a ver a la Virgen. Considero que ahí para mi empezó la inquietud de ser sacerdote me empezó a atraer la vida de un cura como cierta curiosidad, a lo mejor por lo que reflejaban externamente, su forma de revestirse para la Eucaristía de cómo hablaba de Dios.

El tiempo fue pasando y yo seguía con ese deseo de ser sacerdote, sobre todo en la escuela platicábamos de lo que queríamos ser y algunos decían las profesiones que querían estudiar, yo cuando decía que quería ser sacerdote les causaba risa. Tenía la edad de 13 años cuando en el Pueblo donde crecí llamado Ahuazotepec, Edo de Puebla, el sacerdote de aquel entonces murió a causa de un accidente, recuerdo la fecha muy bien 18 de Diciembre de 1990. Este acontecimiento me volvió a remover ese deseo de ser sacerdote ver a tanta gente desgarrada por el dolor y lo que significaba la presencia del sacerdote en una comunidad. A raíz de la muerte del P. Enrique Valencia mis padrinos de bautismo me invitaron que le fuera ayudar al padre que había llegado que era amigo suyos, para mí fue de gran emoción porque el Padre era mayor, muy espiritual y le ayudábamos junto con otros monaguillos, nos revestíamos y a mí me gustaba andar con el traje de monaguillo, algunas personas nos decían padrecitos eso me fue llenando de alegría para decidirme responderle a Cristo en la vocación sacerdotal.

En este tiempo y haciendo una valoración de lo que ha sido mi vida, he visto la mano de Dios en mi vida y en mi vocación por eso con mucho ánimo y gusto le sigo respondiendo al Señor en este camino que me ha dado, vale la pena dejar todo; por seguir aquello que te mueve a ser feliz me vienen a la mente las palabras de la Sagrada Escritura del libro del Génesis El Señor le dijo a Abram deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre y vete a la tierra que yo te indicaré( Gn 12, 1). Podría seguir explicando acerca de la vocación pero también como cualquier otra vocación en mi caso muy particular quiero partir de que el hecho de querer ser sacerdote es un estado de vida como lo es la vida matrimonial y que la finalidad de cualquier vocación es la realización y la felicidad, por eso también recuerdo lo que a lo largo ya de mi experiencia vocacional alguna vez un sacerdote cuando fui de misiones a la sierra me decía un Sacerdote “la vocación es alegría” y siempre debemos estar contentos alegres por este magnífico don que el Señor nos regalado.

Al terminar el Bachillerato ingrese al Seminario cursando el año del curso Propedéutico, luego curse dos años de Filosofía, y el año de magisterio y el Primero de Teología esto en el Seminario de Tulancingo, Hgo actualmente curso el Tercero año de Teología en el Seminario Mayor de Durango.

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