
11 de octubre, 2011. Por: Manuel de Jesús García Corral
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Durango, Méx.- Mi nombre es Manuel de Jesús García Corral (primero de derecha a izquierda en la imagen), soy originario de Potrero de Cháidez, Municipio de Tepehuanes en el estado de Durango, actualmente estudio el tercer año de Teología en el Seminario Conciliar de Durango, en el cual ya tengo diez años de formación. En este tiempo me he dado cuenta que Dios me llamó para que lo sirviera en el sacerdocio. Pero como se da la formación, muchas veces se piensa que es una especie de revelación divina, que tal vez lo sea, o algo por el estilo que te dice que tu vocación es el sacerdocio, pero no es así, el llamado se da en acontecimientos cotidianos, claro que con la intervención de Dios.
Mi familia es Católica, por lo que yo estuve inmerso en ese ambiente desde muy pequeño, incluso mi Abuelo paterno (q.p.d.) decía que yo iba a ser sacerdote lo cual a mí me disgustaba, en realidad ni sabía que era ser sacerdote, yo lo que conocía era el padre que iba a Misa allá a lo retirado, por lo difícil de llegar a mi pueblo. En la adolescencia me retire de la Iglesia, les ayudaba a mis padres y estudiaba en mi escuela Telesecundaria, termine y estuve dos años sin estudiar, pero en la semana Santa del 2001 vino a mi pueblo el Pbro. Lic. Jesús Gaona para acompañar a la comunidad; al terminar uno de los temas (al que mi mamá me mando a fuerzas) nos hizo la invitación a los jóvenes para ingresar al seminario, con más o menos estas palabras: -“seminario es donde se forman los futuros sacerdotes, donde hay jóvenes como ustedes, no son ángeles; ahí quieren encontrar a Dios y su vocación, si ven que no es su vocación pueden estudiar otra cosa”-. Yo le comenté a mi mamá que me gustaría entrar al seminario, ella consiguió los datos y me mandó al pre- seminario donde fui aceptado.
Y así entre al seminario en agosto de 2001, al principio no era por querer ser sacerdote, sino porque quería conocer Durango, además si aguantaba podría hacer la prepa y estudiar otra carrera, esos eran mis planes, pero faltaban los planes de Dios. Al entrar en el ambiente del seminario hay momentos para todo, para estudiar, la oración, jugar, hacer travesuras, para reír y también para llorar; y precisamente en un momento de tristeza tome la Biblia de mi abuelo (que ahora es mía) que había fallecido el verano de 2000, y me puse a hojearla encontrando una cita bíblica que es Mt 28, 16-20: 16Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. 18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”
Entonces me di cuenta de que Dios se vale de muchos medios para llamarnos y aunque uno dude Él nos dice que es todopoderoso y nos envía una misión, que a mí me corresponde como seminarista, pero a todos nos corresponde como Católicos. Y lo más importante y que muchas veces olvidamos es que Él está con nosotros todos los días. Este y muchos otros momentos de mi vida me han hecho ver que mi camino es el sacerdocio, espero y me conceda ese gran don y les pido que oren por nosotros.
Seminario Conciliar de Durango A.R. Estroncio 160 Cd. Industrial. Durango, Dgo. Méx.