Aprendí a estudiar, a orar y hacer amigos

12 de noviembre, 2011. Por: Marco Aurelio Gallegos Guzmán

Durango, Méx.- Desde niño mi madre y mis abuelos me inculcaron la religión cristiana, iba a misa todos los domingos y sobre todo al catecismo los sábados.

Mi decisión por entrar al seminario fue porque un padre franciscano en un retiro en la ciudad de México me invitó a entrar a su congregación después de que terminara mi secundaria, por lo cual yo respondí que no sería capaz de aguantar mucho  tiempo ahí, pues yo conocía la vida de los franciscanos y por  tanto le dije que por el momento no estaba seguro de entrar ahí, que lo pensaría.

Durante mi periodo en la secundaria yo era monaguillo en mi parroquia, le ayudaba en todas las misas al Padre Juvenal, es más hasta lo acompañaba a los ranchos de la parroquia (pero más lo acompañaba porque al término de las celebraciones nos paseaba en su cuatrimoto a mis compañeros monaguillos y a mí).

Después de varios años nos cambiaron al Padre Juvenal por el Padre Raúl Estrella; yo seguí asistiendo a la parroquia, pero me costó mucho trabajo acostumbrarme a él. En las vacaciones de verano el padre franciscano volvió a la ciudad del Mezquital y me dijo lo siguiente:¿Marco no te gustaría mejor entrar a un seminario?  Le respondí que yo no conocía la vida de un seminario, el  Padre me dijo que fuera la convivencia del Seminario Menor que se iba a llevar a cabo el mes de Abril del 2008, y así fue como empecé a conocer la vida del seminario.

Luego asistí al pre-seminario donde me aceptaron y donde decidí entrar al final, pero antes les comenté a mis papás sobre la decisión que tomé, a ellos les pareció muy bien y estaban dispuestos apoyarme.

Poco  a poco fui conociendo la vida dentro del seminario y me fui  adaptando al edificio, al estudio, a la oración, a convivir y conocer más personas, hacer más amigos y sobre todo a la “carilla” que a veces uno no se la acababa y sobre todo con los de tercer año, pero al fin me gustó mucho y al termino del año decidí regresar para terminar segundo y por fin el último año, el tiempo se me fue muy rápido estando ahí adentro, todavía recuerdo mi graduación, ahora ya estoy en el Seminario Mayor, cursando el Curso Introductorio, y si Dios quiere y me lo permite seguiré adelante durante mi vida en el Seminario.

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