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Enamórense de su vocación

Por: Armando Carlos

 

Durango, Dgo.-  Los nuevos presbíteros, ordenados el día 30 septiembre, celebraron la Eucaristía  este sábado por la mañana en la Capilla del Seminario Mayor, misma que fue presidida por el padre Saúl Zamarripa.
Durante la homilía los seis neordenados nos dieron el testimonio de su vocación unidos siempre por la Palabra de Dios. El padre José Juan Solís dijo a los seminaristas que la Palabra nos viene a dar ánimo en nuestra vocación y que todo el proceso que se sigue en el seminario debe ser de empeño de cada uno, no consiste en aguantar, es ir enamorándonos de nuestra vocación, es sentir la alegría de seguir a Jesús, agregó.
El padre Mario Álvarez expresó que debemos ser testigos de la alegría de Jesús Resucitado, además que en este camino hay sufrimiento  pero que esto no nos debe doblegar. Recordó que una de las cosas fundamentales en el Seminario es hacer amigos, principalmente con los formadores pues la amistad perdura. Exclamó además que la vocación es de Dios y que Él pone todos los medios para llegar a la meta.
El padre Juan Antonio Chávez dijo que la ordenación es un premio de Dios a nosotros que somos pecadores. Por su parte el padre Noé Soto comentó el evangelio de este día diciendo que es una perla pues nos dice que debemos alegrarnos de que por ustedes muchos nombres van a ser escritos en el cielo, además agregó que el camino al sacerdocio no es un camino fácil pero si un camino de ayuda del Señor. A su vez, el padre Fermín alentó a los seminaristas a aprovechar los tiempos que nos da el Seminario.
Finalmente el padre Saúl indicó que el llamado de Dios es irrevocable por tanto debemos ser generosos ante la llamada que Él nos hace. Pidió a Dios por sus compañeros, por los sacerdotes y especialmente por el padre Campitos, considerado como un baluarte en el Seminario.
Al término de la Eucaristía el Padre Omar de la Torre exhortó a los ahora ya sus hermanos sacerdotes a recordar y tener presente esta alegría por la ordenación sacerdotal. También el padre Raymundo Santillán, rector del Seminario, dijo sentirse alegre por esta ordenación sacerdotal, les recomendó que lo más importante de ser sacerdotes es decir “soy Cristo y me ha configurado por su gracia, no somos funcionarios, somos Cristo, y la oración nos fortalece, puntualizó.