Ánimo a los nuevos Sacerdotes
Por: Iván Alba
Durango, Dgo.- La Iglesia de Durango tuvo un evento de gran relevancia, por ello está de fiesta pues la casa del Seminario Mayor de Durango dio seis nuevos frutos para la viña del Señor, seis nuevos Sacerdotes.
Dentro de esta bellísima celebración quisimos conocer el sentir del pueblo de Dios acerca de este gran acontecimiento, consultamos tanto seminaristas que por primera vez en participaban en una ordenación sacerdotal, así como también a religiosas y a fieles laicos comprometidos en su Fe.
El señor Aldo Esparza Portillo, originario de Guanaceví, Dgo., de la parroquia de la Inmaculada Concepción nos compartió que sentía una emoción muy grande ya que se va a tener seis nuevos pastores para que siga en pie la religión católica y así puedan aportar nuevos conocimientos al pueblo de Dios y pueda seguir difundiéndose la Fe en Jesucristo.
La hermana María Loreti de las Hermanas Clarisas Capuchinas nos decía que era una bendición para la toda la Iglesia, especialmente para nuestra Arquidiócesis, en donde Dios sigue llamando personas generosas que entregan su vida al servicio de Dios, personas tomadas entre los hombres para ser fieles testigos del amor de Dios.
El joven seminarista Armando Torres Loera, quien es de nuevo ingreso al seminario menor, nos platicaba que era mucho el trabajo de Dios y pocos los obreros que lo realizaban, lo cual esta celebración lo motivaba a continuar en su formación y que con este precioso acontecimiento se demostraba que la Iglesia aún sigue viva.
Tuvimos la dicha de poder conversar con un matrimonio que nos sorprendió bastante ya que ellos son lo padres de dos grandes personas un Sacerdote y un Diacono porque en realidad no esperábamos encontrarlos. El señor Pedro Astorga Díaz y la señora María del Rosario Guerra de Astorga, padres del Presbítero Lic. Pedro y el Diácono Cesar Astorga Guerra, quienes se encuentran estudiando en Roma, Italia, por parte de nuestra Arquidiócesis, expresaron que sentían una emoción muy grande, ya que es una bendición de Dios y un don que regala Dios al hombre y que hace que despierte el compromiso a toda la comunidad cristiana dando mucha alegría a la iglesia particular de Durango y el cual impulsa amar más a Dios nuestro Señor despertando en ellos el recuerdo de la ordenación de sus hijos; “ánimo a los nuevos sacerdotes”, dijeron.







