• Inicio
  • El Seminario
  • El Pastor
  • Comunidad Formativa
  • Arquidiócesis
  • Noticias

¡Viva México!

Por: Admimnistrador

Durango, Méx.- Con gran alegría se llevó a cabo en nuestro Seminario la noche del 15 de septiembre el tradicional Grito de Independencia por nuestro compañero Manuel de Jesús García Corral.
La ceremonia dio inicio a las 19:00 hrs. del pasado jueves 15 de septiembre en el aula magna del Seminario con los honores a nuestro lábaro patrio que concluyeron con el tan esperado “Grito de Dolores”.
En su discurso, García Corral dijo a los presentes que esta fecha con nuestra mejor voz nos reunimos en familia para entonar en un solo grito de libertad y de alegría, cuyos ecos sonoros resuenan a lo largo de la noche en cualquier pueblo o ciudad que conforman nuestro país.
También expresó que “esta fiesta nacional es también para entender, sentir y disfrutar nuestra historia”. Además exaltó la unión que tienen los mexicanos ante los desastres y tragedias con los que se han enfrentado. Recordó que a pesar de que se viven momentos de tensión, sobre todo por la inseguridad que aqueja al país, “es momento de unirnos y ser parte del cambio tan necesario en la sociedad actual” pues nuestro país necesita de todos para ser cada vez mejor.
Detalló que “Hidalgo, Morelos, Allende, doña Josefa Ortiz de Domínguez y todos los caudillos que se levantaron en armas aquella noche son los héroes que fortalecen la fe de los mexicanos”. Exhortó a los seminaristas a que partan de una reflexión antropológica cristiana para ser mejores desde nuestra realidad cumpliendo nuestras tareas y no quedarnos como simples espectadores ante los sufrimientos de los paisanos pues tenemos que “tomar en cuenta la preparación humana y cristiana que se nos ha dado, donde se nos ha enseñado a ser ciudadanos perfectos como Cristo el hombre perfecto”.
Después de este acto cívico se realizó una noche mexicana en el comedor de nuestro Seminario con la participación del Grupo de Música de la Compañía Korian “Voces de mi tierra” que con su espectáculo alegró tanto a seminaristas como a sacerdotes.