"Toda vocación es una vocación de amor": Mons. Torres Campos

8 de enero, 2012. Por: Luis Armando Carlos Alfaro

GÓMEZ PALACIO, DGO.- Una gran fiesta llena de alegría se vivió este día en la diócesis de Gómez Palacio por la ordenación sacerdotal de Luis Martín Lugo Cervantes, por la ordenación diaconal de Luis Alberto Castillo y Miguel Ángel Ugalde, por la institución al lectorado de Miguel Amador y por la institución al acolitado de Pascual Lara y Jorge Coronado.

La Celebración dio inicio al mediodía, fue presidia por Mons. José Guadalupe Torres Campos, obispo de esta diócesis, en la cual dijo que toda esta iglesia local está alegre por el gran regalo que Dios nos hace por estos seis hermanos nuestros, estudiantes del Seminario de Durango. Recalcó que todos somos llamados por el Señor a una vida de intimidad con Él, a una vida de amor así como escuchamos en el evangelio de san Juan, como el Padre me ama así los amo yo, así nosotros, dijo, respondiendo al llamado que Él nos hace hay que amarlo a Él, a nuestros hermanos. Expresó que toda vocación es una vocación de amor pues la fuente del amor es Dios, de ahí que Cristo nos invita a permanecer en el amor.

Haciendo eco a las lecturas que se proclamaron, especialmente en la vocación del profeta Jeremías, indicó que todos los bautizados hemos sido llamados por Él por distintos caminos, a la vida cristiana, al matrimonio, a la vida consagrada, a la soltería y a la vida sacerdotal. Señaló además que nuestra diócesis se llena de alegría porque Dios nos ama, porque experimentamos el amor de Dios en este ambiente de Navidad como un regalo de Dios, de ahí que nos alegramos por el llamado que se concretiza en el llamado de estos seis hermanos nuestros, unos van creciendo y madurando en su vocación y otros deciden de una manera total y definitiva seguir a Jesús a vivir en esa dimensión de amor sirviendo. Tanto los ministerios como el diácono y el presbítero deben ejercer el amor de Dios sirviendo.

Además expuso que la imposición de manos es muy importante y recordó que Dios ya había mandado a su pueblo imponer las manos a los levitas para introducirlos a su servicio y confiarles un don, que regalo tan grande el Señor nos da para ustedes y para la comunidad a la que van a servir. Recordó que los Padres Apostólicos hablan sobre la institución de obispos, presbíteros y diáconos por parte de los apóstoles y sus sucesores, dijo que Hipólito de Roma es el primero en ofrecer una exacta exposición de ordenación para el obispo, diácono y presbítero, además de que es el primero en utilizar el término ordenación hecha por el obispo. Hipólito de Roma pide, en la ordenación del obispo el espíritu de dirección, para el presbítero, dirigiéndose a Martín, pide el espíritu de la gracia y del consejo; para el diácono, dirigiéndose a Luis Alberto y Miguel Ángel, pide el espíritu de la gracia y del celo.

Con estas exhortaciones Mons. Torres Campos animaba a los neordenados, se acostaran en un momento hombres y se levantaran sacerdotes, diáconos, apuntó.

Después de la homilía se dio paso al rito de institución de ministerios, primeramente, después al rito de ordenación de diáconos para finalizar con la ordenación presbiteral. Al término de la Eucaristía, Mons. José Guadalupe hizo un pequeño regalo a la mamá del nuevo presbítero.

 

 

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