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Las posadas
16 de Diciembre, 2011 :: Por: Martín Alonso Arzola M. / Eliud Alberto Puentes L.
ORIGENES Y NACIMIENTO
Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados.
Las posadas son fiestas que tienen como fin preparar la Navidad. Comienzan el día 16 y terminan el día 24 de Diciembre.
Se remontan a tiempos de la Conquista, concretamente a los aztecas, quienes creían que el dios Quetzalcóatl bajaba a visitarlos cuarenta días antes del solsticio de invierno. Como ritual preparativo, compraban un esclavo, lo vestían de Quetzalcóatl, lo honraban, le ofrecían ofrendas, lo purificaban, lo enjaulaban y lo alimentaban muy bien.
Según la tradición, nueve días antes de la fiesta dos ancianos “muy venerables” iban hacia él y se humillaban diciéndole: "Señor, sabrás que de aquí a nueve días se te acabará este trabajo", a lo cual él debía responder: "Que sea muy en hora buena". Después de esto le sacaban el corazón y se lo ofrecían a la luna, a la cual celebraban con danzas y ceremonias.
El pueblo esperaba la llegada del solsticio de invierno. El 24 de diciembre por la noche y al día siguiente, 25 de diciembre, había fiestas en todas las casas.
DESARROLLO
Los misioneros españoles que llegaron a México a finales del siglo XVI, aprovecharon estas costumbres religiosas para inculcar en los indígenas el espíritu evangélico y dieron a las fiestas aztecas un sentido cristiano, lo que serviría como preparación para recibir a Jesús en su corazón el día de Navidad.
Se usaron las misas de aguinaldo del 16 al 24, en donde se intercalaban pasajes y escenas de navidad; se usaban bengalas, cohetes, villancicos y piñatas.
Gracias a los misioneros agustinos, entonces, surgieron las posadas, pues fueron ellos quienes tuvieron la genialidad de cristianizar las costumbres religiosas indígenas, que más tarde fueron autorizadas para ser introducidas como preparación a la Navidad por el papa Sixto V.
Se convocaba a todas las personas en los atrios de las iglesias, y ahí, se rezaba una novena con cantos, el Santo Rosario, recordando la espera de la venida del Niño Dios, para lo cual también hacían escenas y representaciones de pasajes evangélicos. Para dar las gracias de aquellos que recibían la doctrina de Jesús, se repartía a la gente fruta y dulces de la temporada.
En estos eventos se cargaban las imágenes de San José y de la Virgen María, pidiendo alojamiento.
ACTUALIDAD
Estas celebraciones en su inicio se vivían fervorosamente, de una manera espiritual y con mucha devoción, y así fue durante el transcurso de los años. El objetivo siempre ha sido acompañar a los santos peregrinos en su largo y agobiante caminar.
Esta tradición es vivida muy espiritualmente, sobretodo en los ambientes rurales porque aun se conserva la importancia y el sentido de estas prácticas. Esto se debe a que no hay una influencia de globalización tan marcada como en las áreas urbanas, además de que existe un mayor sentido de compromiso, mediante el cual los padres inculcan a sus hijos la importancia y significado de éstas. En contraste, en los ambientes urbanos se ha ido perdiendo poco a poco el significado, la enseñanza y el valor espiritual de dichas tradiciones, debido, principalmente, a que el ambiente de un mundo globalizado se ha ido expandiendo en nuestra cultura. En la cual se le otorga un valor más importante a lo económico, dejando a un lado la importancia de las tradiciones en vísperas de la navidad. Con ello, se ha deformado el término posada. Se piensa que es una fiesta con el simple motivo de divertirse y complacer las necesidades propias, dejando a un lado su verdadero significado espiritual y de enseñanza, que es acompañar a los pobres peregrinos en su agotado caminar pidiendo alojamiento para poder así esperar y recibir al Hijo de Dios, que es lo que ahora nosotros simbolizamos, esperando la llegada del Salvador.
Para poder vivir de una forma más espiritual estas costumbres cristianas católicas es necesario instruirnos sobre el significado interior y no el del exterior, para así preparar nuestros corazones para el nacimiento del Mesías.




